Julio en diciembre

Saber desde cuándo sería romper la esencia

de lo que comenzó siempre

y, sin embargo, estaba desde nunca.

Hace ya ratos que perdimos la medida

o quizás se nos hizo tan corta

que decidimos retomar las fechas

solo como dos niños que se cuelgan de una estrella

para acordarse de que hay algo

más allá del universo

que los alucina cada eterno minuto.

Y con eso del tiempo, pues,

nunca se sabe  si se muere o se aproxima,

si tiene rostro de agonía o gestación.

 

Ese verdugo de lo que no hicimos

-guardián de lo que hecho está-,

es con certeza el más incierto recorrido,

El más voluble de los enemigos

El más fugaz de todos los delirios…

 

Da vuelta a sus agujas tétricas

y  marca una parodia de estructura.

 

Pero nosotros la rompemos

en un parpadeo,

no entendemos si es pronto

si acaso fue mañana o será ayer.

 

Y yo te miro y me imagino

y sé que puede ser

que Julio sea en diciembre

y que un segundo tenga

la conocida dimensión del infinito.

 

30.11.2011

Este otoño interior que se prolonga.

Texturas verdes que se tornan prismas, remolinos de luces, caleidoscopios en el viento. Rojos cálidos que prometen saltarse el invierno, auroras que prometen traer la primavera.

La estación favorita de mi vida.

Vos.

En sus zapatos…

No se puede etiquetar a una persona por un solo detalle. Pero si hay una ventana al alma y a la vida, consideraría que son los zapatos. Los de ella fueron alguna vez blancos, tipo valerina, chatos y con chongita. Evocaban aquellos que usaba en mi infancia. Uno de ellos estaba por romperse.

Los escondió rápidamente cuando notó mi mirada y siguió ventilándose con la solicitud de la solvencia de policía que decía que vivía en “Finca Argentina” (No es en vano la vista de Periodista…).

Pero ella me hizo pensar en los zapatos. En lo inadecuados que eran los míos en medio de todos esos que desfilaban listos para hacer trámites. No pensaba ir allí, ayer, pero definitivamente unas plataformas BCBG estaban fuera de lugar… Y además demostraban que no es bueno comprar ofertas que no tienen garantía (se veían dañados del lado izquierdo después de usarlos dos veces). Los del de al lado eran negros y polvosos, con pliegues tostados signo de la imitación de cuero.

El hecho es que en cada paso pude imaginar, sopesar, deshojar una vida. Por la tarde, me reuní con un amigo que casualmente mencionó la marca de zapatos que compra y cómo encontró unos deportivos para su esposa de la mejor tecnología para el gimnasio.

Miren a los zapatos de alguien hoy y quizás entiendan más su vida. Ese dicho de “ponernos en los zapatos del otro” se lo inventó alguien muy sabio.

 

Y seguimos preguntándonos: tecnología, para qué?

El promedio de nota de la Prueba de Aprendizaje y Aptitudes para Egresados de Educación Media  (PAES) en El Salvador ha escandalizado a muchos y ha desatado una serie de comentarios de los que más nos gusta hacer en este país… Cualquier cosa es buena para hacer críticas.

Pero empecemos porque muchos ni siquiera saben o sabemos qué es lo que realmente mide esta prueba… y continuemos porque no podemos esperar demasiado con currículas que se renuevan despacio y un sistema en el que no invertimos demasiado como país…

Personalmente, incluso como catedrática universitaria me enfrento en ocasiones a contenidos absolutamente desfasados y apruebo la iniciativa de modernización de pensum que está ejecutando la universidad que me da el privilegio de enseñar.

Pero en este pequeño espacio, solo quiero llamar la atención a un punto: la tecnología. Ha sido muy triste para mí que en un espacio de diálogos en el que participé recientemente, junto a empresarios y empresarias, ex presidentes y mortales como yo, tuve que hacer casi una cruzada para que incluyeramos en una propuesta de país el eje de innovación y tecnología.

“Hay otras prioridades, como la pobreza, la salud y la educación”, dijo un destacado empresario de comunicaciones. Pero entendamos que la tecnología y la innovación son un eje que puede definitivamente ofrecernos soluciones increíbles para todas las necesidades de esta sociedad.

Dejemos de pensar que tecnología es nada más facebook o iphone. Las redes avanzadas, por ejemplo, tienen mucho que ofrecer a la educación e investigación.

Como dice el destacado científico y académico, Dr. Luis Furlán, guatemalteco y funcionario de RedCLARA, ya no podemos seguir educando como si estuviéramos en la era industrial, porque estamos en la era de la información.

Comparto un interesante cuadro que tomé de una de sus ponencias.

El verdadero poder de la palabra

Los seres que no han alcanzado la superioridad espiritual, creen que las palabras son para desatar, para romper, para hundir y desequilibrar. Se esmeran en colocarlas en “esta o en la otra posición”, las llenan de impotencia, ira y desvaríos, y las cosen como un remiendo negro en un vestido de gardenias.

Evidencian su pobreza a través de las letras. Quieren, pero no pueden, usar la palabra para luchar. Pero la palabra se resiste, porque no se debe a causas innobles. Se ahogan en frases en las que plasman su desesperación y los siempre ambiguos vocablos causan, precisamente el efecto opuesto.

Como hechizo que se revierte y se devuelve, si dicen vete, te quedas; si dicen lejos, te acercas; si dicen termina, tomas fuerza para seguir.

Las palabras no son oscuros asaltantes con navarone, en los que te escondes para violentar y herir. No son navajas, menos puñales, ni escudos de demencias y conflictos. Las palabras son la caricia de la verdad que, aunque no te guste, está detrás de todo lo que no se dice. Y jamás pueden matar el amor.

No al autosabotaje

“Déjame sólo conmigo, con el íntimo enemigo que malvive de pensión en mi corazón, el receloso, el fugitivo, el más oscuro de los dos,
el pariente pobre de la duda” (Joaquín Sabina)

A veces tenemos un especial arte para autosabotearnos, o en términos más sencillos, para estropear las cosas que van bien. Lo he visto en los últimos días en varias personas cercanas a mí, especialmente mujeres. Lo he visto en mi espejo y, aunque sienta la tentación de quebrarlo, temo que incluso los fragmentos puedan llegar a herirme.

¡Esas pequeñas sombras que no deberían afectarnos!, pero cuando no estamos acostumbrados a ser tan felices, cometemos la tontería de no terminarnos de creer que podemos serlo.

La felicidad verdadera, el amor puro, la plenitud laboral pueden tener un brillo tan extremo que nuestros ojos se cierran automáticamente y, por segundos, actuamos como ciegos (valga la disculpa con los ciegos, porque los usamos metafóricamente para decir que nos equivocamos, cuando son bastante más listos, sensatos y visionarios que muchos de nosotros).

Culturalmente, también nos han enseñado que en las verdades hay mentiras, que en el silencio hay palabras, que en la luz hay esquinas, que en la sombra hay carcajadas. Dobleces que no existen y que tienen la habilidad para hacernos creer que sí y derrumbarnos del equilibrio. Es tiempo de que arranquemos todo eso y nos atrevamos a ser diferentes.

Hablo de tolerancia y confianza, hablo de respeto a los sentimientos ajenos, hablo de creer que es posible y de dejarnos de una vez de visiones mediocres que al final solo nos lastiman. Parece tan sencillo y es tan complejo, decidirse a entender que la pureza no tiene matices y que podemos dejarnos seducir por ella. Hágamole frente a ese pequeño duendecillo interior que nos quiere decir que no podemos y seamos felices.

“Si las personas se amaran como nos amamos nosotros, el mundo sería diferente”.

17.10.2011

Fluye el silencio en profundas gotas

vertical

directo al alma inhabitada.

Se va formando un témpano de miedo

radical

ridículamente sólido

suntuoso

como carnaval de miseria.

Revienta el tiempo en las cadenas sórdidas

se desmienten de tajo las verdades

se avalanchan cadáveres de sueños

y se arman de impotencia

los lenguajes.

Signos vitales

Con los años, los códigos van cambiando tanto como los códices y ya no escribimos con la misma letra. Poco a poco nos vamos convirtiendo en otras personas, pese a que sigamos siendo las mismas. Evolucionamos. El punto es que no nos sucede a todos… O tal vez medimos los avances de maneras distintas, de allí la riqueza de perspectivas.

Hoy siento que soy la misma de hace tantos años, pero he cambiado tanto que puedo medir el valor de los momentos y de las personas de maneras impredecibles y fantásticas. Puedo decir que no necesito ninguna de las estructuras mentales que un día me impusieron. Ni las culturales, ni las sociales.

Los únicos valores que me quedan son los de la verdadera conciencia humana, esos que por naturaleza todos conocemos y que son los más ricos: el amor, la fe en la humanidad, el respeto máximo a otros y la libertad.

A muchos les debo esto. A quienes deciden volar y dejarse de convencionalismos, pero a la vez no tratan de ser locos desubicados y exóticos, sino simplemente seres cada vez más puros.

En medio de una profunda tristeza soy tan feliz, que creo que de eso se trata la vida. Es cuando la alegría supera con creces a la pena, cuando hemos alcanzado un estadio que no sé como se llama.

Quizás algunos dirían que finalmente llegué al nivel del espíritu elevado, después de muchas reencarnaciones; y otros que he encontrado al ser supremo y lo he mirado a los ojos. Son perspectivas. La mía es que quizás me encontré y ya no necesito nada más.

 

relativo

Qué es la euforia? Acaso la tristeza que te llena al pensar en alguien. O la sonrisa que se te descose cuando el amanecer es deslumbrante… El minuto exquisito en el que el relax sobrepasa las fronteras durante un masaje? el profundo silencio en el que no se permite más fiesta que la del espíritu?

Qué es la depresión? es acaso creer que estás feliz cuando no lo estás? Es no tener ganas de hablar y hacerlo? Es tener ganas de trabajar y no avanzar? La de la cotidianidad de cartón, la apariencia bien construida, el prohibido llorar y dejar libre las palabras.

La distancia? La de los ojos, la de las sombras. La de las cercanías maltrechas y sobreentendidas, la de las palabras que rebotan en un frente demasiado cercano, la de los soles que se ocultan antes de tiempo entre personas que comparten oficinas o instantes y no tienen nada que decirse.

La cercanía? La del pensamiento, la del deseo. El entretejido de los sueños con las esperanzas, la de las gotas de luz sobre un espléndido vacío, la de las perspectivas inventadas, la de una fotografía que te transporta o una frase que te atrapa.

Todo es relativo. Yo, me quedo del lado donde lo que parece ser, no es y lo que no parece no ser, sí es. Yo decido vivir lo increíble de creer en lo que otros no creen. Yo decido jugarme la vida.

“Alguien cobró su subsidio”

Extrañado porque no llegaba su recibo de energía eléctrica, mi padre decidió ir a preguntar por él, para evitarse problemas. “Ya se lo mandamos, es más, lo recibió y el subsidio lo cobraron el 7 de septiembre”, fue la respuesta de la señorita que lo atendió.

Aún más extrañado y, además, indignado, reclamó que él nunca cobró eso. “Es que quizás se lo sacaron de debajo de la puerta o alguien lo agarró”, fue toda la respuesta que obtuvo.

Como no tenía con quien desahogarse, porque todo lo que puedas decir como consumidor en este país cae en oidos sordos, me llamó a mi. “Qué no piden el DUI, papá?” fue lo primero que se me ocurrió. “En los puntos express no”, me dijo. Olvidé preguntarle si al menos le pagaron la luz!